Metro de Madrid y la evolución de sus tarjetas de transporte

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Metro de Madrid y la evolución de sus tarjetas de transporte

Pocos meses antes de cumplirse el centenario de la primera línea de metro en España, se imponían las tarjetas de transporte sin contacto en Madrid, “jubilando” al billete de Metro.

El día 17 de octubre de 1919 nace la primera línea de suburbano de Madrid que discurría entre las paradas de Cuatro Camino y Sol, desde su inauguración con apenas tres kilómetros y medio, 8 estaciones y una velocidad de 25Km/h hasta hoy, con 294Km, 302 estaciones el metro y 2,2 Millones de viajeros diarios, es el medio de transporte público mas rápido y efectivo que existe en la actualidad para las grandes urbes.

Pero para saber dónde nos encontramos hagamos un poco de historia de esos largos 100 años del que se llamara suburbano al conocido como Metro.

Historia del metro de Madrid

El proyecto se financió originalmente con la aportación de 1 millón de pesetas del propio Rey Alfonso XIII, y otras aportaciones hasta llegar a 10 Millones de pesetas, para la construcción de las primeras estaciones de la primera línea del suburbano, y que fue llamada Línea Norte – Sur, y fue diseñada por los ingenieros Carlos Mendoza y Antonio González Echarte.

Remontándonos a esa época, podemos decir que Madrid fue la ciudad número 13 en contar con una línea de transporte subterráneo precedidas por importantes ciudades como Londres, Nueva York, Chicago, Budapest, Glasgow, Boston, París, Berlín, Atenas, Filadelfia, Hamburgo y Buenos Aires. Sin embargo, en esta carreta por desplazar a los ciudadanos por el subsuelo de la ciudad somos la séptima línea de metro mas extensa de todo el mundo superando a ciudades europeas como París, Berlin, Roma, y solamente por detrás de Londres.

Con la puesta en marcha de la nueva red de suburbano en Madrid red comienzan a cambiar los hábitos de movilidad de los madrileños. Los billetes para acceder a la red de Metro se emitían desde origen hasta la estación de destino y la tarifa era variable en función del número de estaciones que se fueran a utilizar. Para la venta de los billetes aparece la figura de la “taquillera” puesto de trabajo en el que de manera innovadora para aquella época se incorporan mujeres. Como el importe del viaje se establecía en función del número de estaciones, había que instalar controles de paso no solo en el acceso sino también en la estación de salida. En realidad, el acceso al metro requería de dos pasos: “Pasar por la taquilla” para adquirir el billete y el de la revisión para acceder al andén. Estas actividades solían ejercerlas mujeres, que tenían las categorías de taquillera y revisora respectivamente.

La Evolución de los billetes y durante este siglo de vida

El boleto Edmondson, es el padre de todos los títulos de transporte y en su concepción inicial era un sistema que involucraba la impresión, almacenado, fechado, contabilización y control de los viajes en los ferrocarriles. Fue ideado alrededor de 1840 por Thomas Edmondson —de quien toman el nombre—, un experimentado ebanista que trabajaba como jefe de estación en el Ferrocarril de Newcastle a Carlisle, su uso se expandió a gran parte del mundo junto con los ferrocarriles de capital británico y perduró hasta su reemplazo por sistemas más modernos implantados en el siglo XX

En todos estos viajes y a lo largo de estos 100 años de historia el metro ha utilizado numerosos tipos de billetes que garantizaban un título de transporte al viajero, han conocido La Peseta y el Euro, como medio de pago, aunque ningún cambio ha sido tan drástico como el que estamos viviendo en la actualidad, donde se ha sustituido el billete de papel y cartón por una tarjeta contactless.

Primer billete de metro
Tarjeta de transporte actual

Algunos aspectos legales de las tarjetas de transporte

Con la compra de un billete de transporte formalizamos un contrato legal entre el viajero y la compañía de transporte. En 1885 el código de transporte contemplaba al billete como un título legal del contrato de transporte y en ellos se señalaba que dichos títulos contendrían la indicación del transportista, la fecha de expedición, los puntos de salida y llegada y el precio.

Con la compra de un billete el viajero se convierte en el tomador del contrato de transporte y de las circunstancias en que deben llevarse a cabo y posibilita el control de los pasajeros por parte del transportista. Con la adquisición de las tarjetas de transporte se consideran aceptados por ambas partes todos los requisitos del viaje y la aceptación por parte del viajero, por lo que la existencia este billete acredita el vínculo contractual y su contenido.

Con el paso de los años el billete incorporará elementos y prestaciones como el Seguro Obligatorio de Viajeros (Reales Decretos-leyes de 1928 y 1929). Estamos hablando de una modalidad de contrato de seguro, de suscripción preceptiva por el transportista, que ampara a los viajeros que utilicen medios de locomoción destinados al transporte público colectivo de personas y cuya finalidad es indemnizar a éstos o a sus derecho habientes, cuando sufran daños en un accidente.

Por otra parte, la función de respaldo formal del billete en reclamaciones como la pérdida de equipajes, los retrasos o las cancelaciones de servicios, se ha visto incrementada con el mayor catálogo de derechos reconocidos por la normativa en materia de protección de los consumidores y usuarios.

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